lunes, 20 de junio de 2016

Inteligencia Emocional

Lograr armonizar la emoción y el pensamiento en los seres humanos, es un reto de carácter personal que intriga a los estudiosos; de hecho Howard Garner incluyó dentro de su Teoría de la Inteligencia múltiples, tanto a la inteligencia inter personal como la intra personal. Estos estudios confirman la vinculación y precedencia entre la razón y las emociones. . Consecuentemente al encontrar el equilibrio entre estos dos campos permitirá el desarrollo de una vida plena.

Padres de familia y maestros debe trabajar educando  a los niños para manejar inteligentemente sus emociones para obtener seres humanos propositivos, ecuánimes y con un balance en su desempeño.

Veamos cinco consejos importantes para potenciarla inteligencia emocional:

Etiquetar las emociones:

Entre los adultos suele suceder que se carece de capacidad de poder identificar o conceptualizar algún sentimiento o emoción. Esta confusión debe evitarse, si desde pequeños enseñamos a los niños las diferencias entre las mismas, así por ejemplo:

ES importante explicarles las diferencias entre estar triste, enojado, alegre o frustrado. Cuando el niño las diferencia propiciaremos además del conocimiento, también su control.

Expresión oral de sus sentimientos:

Los denominados “berrinches”, no son más de explosiones de ira descontrolada, los padres de familia deben trabajar en un modelo de comunicación que les permita enseñar a los niños la importancia de hablar o expresarse de lo que siente o piensa.

Es mucho más beneficioso dialogar que reparar jarrones quebrados.

Emociones y situaciones:

Debe valorarse en los niños las consecuencias de los actos y sobre todo la relación: causa-efecto. Se recomienda incorporar en su pensamiento y su mundo la búsqueda del origen del sentimiento que experimenta en el momento, para conocer de donde proviene.

Empatía emocional:

Para fomentar la confianza entre padre e hijo deben validarse las emociones que se están experimentando. No es recomendable  decirle al niño que no debe tener miedo, que no debe estar frustrado o que no pasa nada. Para desarrollar la inteligencia emocional es fundamental vivir las emociones, aceptando su existencia y poniéndose en el lugar de él.

Buscando una solución:

Además de aceptar y reconocer las emociones, es importante controlarlas cuestionando al niño qué quiere hacer para sentirse mejor, propiciando su aporte sobre ideas para combatir sus emociones negativas. Para que exista el clima apropiado se sugiere salir a caminar o cambiar de ambiente.

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