viernes, 3 de enero de 2020

COMO LOGRAR LO QUE SE PROPONE





El punto de partida es trazarse objetivos y desarrollar acciones encaminadas a alcanzarlos. Desechando las formulas mágicas que ofrezcan el menor esfuerzo. Sin la menor duda, los dos principales ingredientes para alcanzar los objetivos personales están compuestos por trabajo y disciplina; los cuales combinados y aplicados inteligentemente potencian el camino. La suerte o la fortuna no existen, de ahí la frase de Coleman Cox: “Soy un gran creyente de la suerte. Mientras más duro trabajo, más suerte parezco tener”.
Es opinión de los expertos que se valore la claridad en cuanto al lugar donde se quiere llegar, es decir el objetivo. Luego de definido con claridad el sitio, es importante trazar una ruta en retrospectiva, identificando las fases o pasos hacia atrás; es una especie de plan a la inversa. Ello le permitirá conocer o detectar las pequeñas metas que fueron necesarias alcanzar y que favorecieron el éxito final.
El establecimiento y la consolidación de hábitos diarios acercan las metas planificadas, por lo tanto, debemos enfocarnos en hacer las cosas que construyan pequeños logros; si lo analiza, lo puede interpretar de la siguiente manera: Debo alejarme de los distractores que impiden materializar mi sueño. “Los sueños no se cumplen solos, detrás de ellos hay disciplina, responsabilidad, cambio, acción, creatividad, trabajo constancia, prueba y error, iniciativa, dedicación y mucha pasión”.
Muchas de las acciones que re realizan diariamente, se hacen por hábito o por inercia, sin que sean reflexionadas. Su cambio requiere un esfuerzo adicional y personal; descubrir los hábitos que son obstáculos para alcanzar nuestros objetivos es pieza fundamental de nuestro plan de trabajo. Luego de un autoexamen, encontraremos dentro de nuestro inventario hábitos o costumbres positivas, los cuales evidentemente deben ser cultivados y reubicados sustituyendo a los que se considere negativos.
Llevara la realidad esta detección y sustitución no es una tarea simple o fácil, por el contrario, significa una batalla, algunos autores hablan de como mínimo 21 días para consolidar un hábito para que finalmente la inercia haga su trabajo y brinde una fuerza o estímulo natural.
Una cosa es segura; es menos complicado fundar nuestro compromiso sobre mini hábitos que luchar para establecer grandes hábitos en la vida; por lo tanto, el cambio debe ser metódico y pausado, pasos imperceptibles que lo guíen hacia la meta final.
En estos tiempos en donde la tecnología incide en las actividades humanas, debe favorecerse el empleo de estas para nuestro beneficio. Por ejemplo, existen aplicaciones que miden y cuantifican aspectos de salud, como la ingesta de calorías, el ejercicio, con las que en pocos minutos pueden generarse grandes resultados. En contra posición también podemos encontrar aplicaciones -hasta gratuitas- que lo desenfocan de su objetivo o meta, desconcentrándolo y apartándolo de alcanzar lo que se ha propuesto.
El inicio de el nuevo año representa una excelente oportunidad para que pueda trazar un plan de vida que fortalezca el desarrollo como persona. Quizá retomar sus estudios que quedaron inconclusos hace cierto tiempo o consolidar un proyecto de emprendimiento pueden ser componentes importantes que debería retomar para desarrollarse y sentirse humanamente pleno.

martes, 1 de octubre de 2019

GENERACIÓN CENTENNIALS O GENERACIÓN “Z”




Curiosos, conscientes, involucrados, sencillos, cautos, autodidactas, libres y sobre todo, la primera generación 100% digital, los cuales ya se están incorporando al mercado laboral, así son los “Centennials”, también llamados: generación “Z”.
Su alto desempeño tecnológico los hace ser muy bien cotizados en diferentes puestos, lo cual es refrendado por su capacidad de adaptación al cambio, la innovación y la digitalización, por las cuales transitan hábilmente.
Su cohorte generacional los posiciona en torno al año 1997, (con edades entre 18 y 23 años) siendo un grupo nativo del internet; ellos han crecido en la era de la información y la conectividad, son poseedores de un sentido innato digital. Fueron la primera generación que comenzó a manejar dispositivos móviles antes de hablar, no impidiendo que sean autocríticos ya que inclusive son conscientes que pasan demasiado tiempo conectados. Generalmente son cuidadosos de su reputación digital; tienen perfiles activos en Instagram y Snapchat. Piensan que solo los mayores utilizan Facebook.
Se caracterizan por ser cautos y menos idealistas que los Millenials o la generación “Y”, son sabedores de las limitaciones de oportunidades para alcanzar el éxito, son aprendices de los errores que han cometido los milenials; para ellos el internet es fundamental, es como un suministro más (como podría ser el agua o la electricidad). Están altamente comprometidos con el medio ambiente, la tecnología y la conservación de la naturaleza, les importan y valoran temas de índole social.
Como dato curios prefieren compras en tiendas físicas que virtuales, anteponen la calidad a la cantidad; se declaran en contra del consumismo, les preocupa el futuro, son impacientes y autodidactas. Si bien ven Tv por cable prefieren plataformas como You Tube o Netflix para sus momentos de ocio. En el campo educativo tiene preferencias por el uso de plataformas masivas de carácter instruccional, considerando el acceso al conocimiento como inmersivo y exponencial.
Son abiertos a la convivencia intergeneracional, influyen mucho en las decisiones de sus padres y familiares, practican la autenticidad y les interesan los productos que cumplen con ciertos valores, practican fácilmente el trabajo colaborativo, se identifican mucho con el modelo de influencers y vloggers ; manejan un alto nivel de estrés cuando su smartphone se extravía o rompe. Creen que la música es algo muy importante de su vida.
Para informarse se vale de las noticias y novedades en redes sociales, teniendo por lo tanto una comprensión superficial de la actualidad; tienen habilidad para el ahorro y los imprevistos, siendo altamente adaptables a los cambios, disponen de habilidad para la aproximación de los valores corporativos de la empresa donde se desempeña, son agentes de transformación en nuevas prácticas tecnológicas.
Son ávidos de vivir momentos únicos, prefiriendo lo visual, son un poco impacientes y prefieren los resultados inmediatos, son sumamente celosos de su privacidad, son multipantalla: usan a la vez un smartphone, tableta, PC, consolas de juegos, Tvs. Son resilientes y no posicionan a la diversión en los primeros lugares de sus actividades, además son abiertos a las distintas creencias y valores, practicando algún deporte o forma de meditación.
Esta generación constituye el corazón de las estrategias de marketing digital; se destacan también por que pierden interés muy rápido, ya que por ejemplo le dedican ocho segundos de atención a una página aplicación, para ellos el correo electrónico es cosa del pasado.
Podemos finalizar afirmando que la generación millenials será sustituída en el desempeño laboral por personas que se han formado en una era digital, con amplias competencias en el campo tecnológico y globalizado, representando en la actualidad entre el 27 y el 32% de la población mundial, son personas menos concentrados y más capaces.

miércoles, 31 de julio de 2019

LA IMPORTANCIA DE FORTALECER EL HÁBITO DEL AHORRO EN LOS NIÑOS




“Tan importante como enseñar a los niños a lavarse los dientes es inculcarles el hábito del ahorro ya que es la forma de que cuando sean adultos gocen de una buena salud financiera”.

Por Máximo Santos Miranda*
Vivimos en una sociedad en la que se nos invita a consumir las 24 horas del día. Cuando uno da un paseo por la calle, las tiendas exponen sus ofertas y productos con los que intentan seducirnos para que entremos a comprarlos. Cuando leemos el periódico, vemos la televisión, nos conectamos a internet o escuchamos la radio somos constantemente bombardeados con anuncios que nos invitan a consumir. Incluso cuando entramos en una oficina bancaria se nos anima a solicitar créditos con los que poder pagar muchos de nuestros caprichos. Toda nuestra sociedad está orientada a animarnos a consumir cualquier tipo de bienes y servicios y este empuje a consumir que hasta ahora se venía haciendo de forma no selectiva y en masa, desde hace unos años se está volviendo mucho más refinado.
Gracias a la inteligencia artificial y el big data cada vez se nos están ofreciendo más productos que se adecuen más a nuestras necesidades, gustos e intereses específicos, lo que va a redundar, en la mayoría de los casos, en aumentar aún más nuestra inclinación al consumo. Vivimos en sociedades de consumo en las que la importancia que se le otorga al ahorro cada vez es menor y, sin embargo, es un elemento crucial para poder desenvolvernos en la vida adulta. El hábito del ahorro debe inculcarse a los niños desde los primeros años de la infancia de sus vidas, aunque en esas etapas los niños no sean muy conscientes de lo que significa y menos su utilidad.
Podemos definir el ahorro como aquella parte de nuestros ingresos que no destinamos al gasto. Es decir, con el ahorro se persigue reservar un porcentaje de nuestros ingresos a necesidades futuras y este dependerá de nuestros ingresos y de nuestra propensión a ahorrar. Principalmente ahorramos para poder realizar nuestros sueños sin necesidad de pedir créditos o bien para poder afrontar problemas futuros que requerirán de gastos extras. Ahorrar nos ayuda a prevenir futuras contingencias, pues la idea del ahorro es precisamente esa, intentar guardar para cuando haga falta. Es importante remarcar a los niños este mensaje, ya que si no se inculca desde la niñez cuando se alcance la vida adulta los jóvenes van a ser mucho más maleables por las continuas seducciones que nuestra sociedad ofrece al gasto desmedido. Por pequeño que sea el ahorro, el simple hecho de destinar mensualmente un porcentaje de nuestros ingresos al mismo genera un hábito que va a permitir lograr nuestras metas y contar con unos fondos que nos pueden ser muy necesarios para afrontar cualquier adversidad que nos depare la vida.
El consumir responsablemente en el presente y generar hábitos de ahorro nos evitará llevar una estructura de vida en la que gastemos más de los que ingresamos y no nos conducirá al sobreendeudamiento y al stress que genera el no estar seguro de poder pagar todo lo que se debe. Ahorrar nos permitirá vivir tranquilos y nos proporcionará seguridad e independencia financiera para cumplir metas y afrontar imprevistos. El hábito del ahorro debe convertirse en un estilo de vida que se debe inculcar por los padres a sus hijos, ya que es la única forma de que los futuros adultos no se conviertan en esclavos de sus deudas.
Los especialistas consideran que enseñar a los niños el hábito del ahorro debe ser un tema lúdico que se puede hacer desde la familia o desde las instituciones educativas y siempre se deberán utilizar palabras sencillas y conceptos claros. Inculcar el hábito del ahorro a los niños debe ser tan importante como enseñarles a cepillarse los dientes, ya que con ello gozarán en el futuro de una buena salud financiera. Hay que hacer comprender a los niños que el dinero no es algo que nace de los árboles, sino que se obtiene a través del esfuerzo y del trabajo. Por esta razón es útil que los niños entiendan que el dinero que se les da los domingos no es una obligación de los padres, sino que es una recompensa por el cumplimiento de ciertos objetivos sencillos que se les marcan y que son alcanzables de acuerdo con su edad y contexto.
El ahorro enseñará a los pequeños a tener objetivos de compra como puede ser un juguete o un libro y su recompensa será la satisfacción de haberlos logrado gracias al ahorro. Finalmente, ahorrar significa tener paciencia para conseguir algo e inculcar esto a los niños se hace cada vez más difícil, ya que los niños cada vez tienen menos tolerancia a la espera y quieren todo de forma instantánea. Por esta razón resulta vital enseñar a los niños que el tener paciencia tiene sus recompensas y que van a poder conseguir en un tiempo razonable aquellos objetivos que anhelan.