viernes, 15 de junio de 2018

MUNDIAL DE FUTBOL: 11 VALORES QUE NOS PUEDE ENSEÑAR ESTA CITA DEPORTIVA




El deporte representa un concepto más amplio que una simple actividad física, su práctica permite llevar ejercitar valores que conforman el juego limpio. Ahora que ha iniciado esta justa deportiva  seremos testigos de una cita que hará recordar estos elementos, este magno evento es l Mundial de Futbol Rusia 2018, esta competencia es uno de los eventos mas mediáticos de todo el orbe, siendo fuente de educación para los niños y jóvenes.

Según la Unión de Asociaciones Europeas de Futbol, UEFA, y la Federación Internacional de Futbol Asociado, FIFA, reconocen 11 valores que transmite el Futbol, siendo una excelente oportunidad de apropiarse de los aspectos más importantes del mismo.

1.       El deporte por encima de todo. Estamos ante una cita deportiva, una ocasión para demostrar el esfuerzo y la dedicación y que debiera servir para demostrar la valía. Aunque muchas veces el fútbol pueda dar la imagen de un negocio que hace famosos a desconocidos, la realidad es muy distinta.

2.       Salud. Como cada deporte, el fútbol es sinónimo de un estilo de vida saludable. Aquellas familias que vean el Mundial deben animar a sus hijos a no quedarse en el sofá tras la conclusión de los partidos si no a bajar a la calle y jugar a esta actividad que tanto les apasiona.

3.       El apretón de manos. Aunque sean dos equipos que se enfrentan, lo hacen respetando unas normas. El apretón de manos al inicio del encuentro simboliza el reconocimiento entre los rivales y que se debe mantener en todo momento.

4.       Juego limpio. A todo el mundo le gusta ganar, para ello los profesionales se esfuerzan cada día para dar su mejor nivel. Recurrir a tretas y amaños es el camino fácil y con peores consecuencias. Esto debe ser trasladado al día a día de los más pequeños y hacerles ver que para alcanzar cualquier meta deben darlo todo y respetar las normas establecidas.

5.       Trabajo en equipo. Desde el portero hasta el delantero, todos tienen su función dentro del equipo, incluso algunos jugadores con un papel menos visible como los centrocampistas que distribuyen el balón. En la vida real los pequeños deben aprender cuál es su valía y darla cuando trabajen con otros, entender que son un engranaje que puede combinarse con otros para lograr grandes objetivos.
6.       El valor del esfuerzo. Llegar al Mundial no es algo fácil. Muchos equipos se han quedado por el camino y sólo alcanzan esta cita los mejores, aquellos que lo han dado todo. Los niños deben aprender la importancia de esforzarse por conseguir sus metas.

7.       Responsabilidad. Cada miembro del equipo tiene una responsabilidad, es importante que los 11 jugadores rindan al máximo ya que de otro modo un compañero tendrá que descuidar sus funciones para apoyar su posición. En casa es igual, los niños tienen que hacerse cargo de sus tareas y evitar que su falta de desempeño altere el funcionamiento del resto. 

8.       Humildad. "No hay rival pequeño", aunque suene a tópico, es una de las grandes frases que se repiten en este deporte y no es para menos. Al saltar al campo hay que recordar ser humilde y respetar al rival, se ha esforzado tanto como el resto del equipo. 

9.       Aprender de los errores. La derrota es amarga y desilusiona, pero, aunque la tristeza pueda inundar después de tanto esfuerzo, estos momentos deben servir de reflexión. ¿Qué se puede mejorar para la próxima ocasión? ¿Qué ha podido fallar? El fracaso es una lección de la que se debe aprender mucho. 

-    Ser agradecidos. Llegar al Mundial no es un camino fácil, el hecho de participar en este evento tan importante es suficiente para muchos jugadores. Hay que aprender a dar gracias por lo bueno, aunque siempre hay margen de mejora, se debe ser consciente de lo que se tiene y la dicha que supone este presente. 

2.    Amistad. Como un equipo que trabaja de forma conjunta, los lazos que se crean entre los miembros de este pueden dar lugar a grandes amistades.
Vale la pena rescatar estos valores y reflexionarlos con nuestros hijos para formar de ellos en un futuro personas responsables.

lunes, 30 de abril de 2018

LA EDUCACIÓN TECNICA





Las política educativas muestran cada vez más interés en proporcionar herramientas para movilizar los conocimientos y habilidades adquiridas y aplicarlas de forma práctica al mundo del trabajo; en este sentido es importante afirmar que la modernización y el desarrollo comercial encuentran sintonía con modelos formativos dentro de la educación escolarizada que estimulen acciones con fundamento tecnológico, donde las personas tengan la capacidad de innovar, diagnosticar y reparar maquinaria o componentes, fortaleciéndose la cultura del emprendimiento y permitiendo  a los jóvenes aprovechar las oportunidades de empleo y desarrollo empresarial mediante un conjunto de habilidades y competencias que faciliten su inserción laboral, haciendo realidad sus aspiraciones de superación personal.
La educación técnica tiene como objetivo principal formar personas con experiencia y conocimientos que las habiliten para una actividad laboral especializada, en la que brindan asistencia o apoyo a los niveles profesionales. En sus orígenes, la educación técnica y formación profesional fue concebida como un sistema exclusivo para formar trabajadores, caracterizado por su flexibilidad, su carácter terminal y su independencia del sistema del sistema educativo regular. Sin embargo, esta concepción se modificó y las innovaciones en ciencia y tecnología junto con las modificaciones del mercado laboral, han generado una conciencia y una necesidad de que las personas no solo se formen en una especialidad técnica, sino que además se preparen para el aprendizaje continuo y la posible rotación entre diferentes áreas técnicas y sectores productivos.
Se vislumbra una nueva era educativa desde una perspectiva socio económica caracterizada por el rompimiento de las barreras teóricas, que mantienen atadas a la imaginación y la creatividad; por ende educar con enfoque utilitario además de brindar un valor agregado a la formación escolar, satisface las expectativas personales, familiares e industriales.
Con la excesiva dependencia que el ser humano ha creado sobre los aparatos, el escenario de la comunidad de consumo ha generado el creciente protagonismo de las personas que integran la  fuerza productiva que dispone y aplicar asertivamente sus conocimientos para mantener la necesaria funcionalidad de los dispositivos.
La capacidad investigativa de este sustrato profesional, garantiza la homologación de conocimientos teórico prácticos, brindando una excelente posibilidad de inserción laboral al egresado de la rama de la enseñanza, llevando a la realidad los saberes y destrezas adquiridas.
Sin lugar a dudas, las rutas del aprendizaje dentro de este modelo, conducen a enfoques de competitividad, demandados por la industria y los servicios, orientando al estudiante hacia un acto de “eugenesia “moderna, atendiendo a la globalización y funcionalización que rigen la dinámica socioeconómica.
Cabe mencionar que la enseñanza y la formación técnica profesional constituyen una recomendación constituyen una recomendación de la UNESCO, reconociéndolas como un medio para la preparación de la ciudadanía y un método que reduce los índices de pobreza, todo ello dentro de un medio de valorización de los conocimientos tecnológicos y científicos de la sociedad contemporánea.
Podemos concluir que la formación y el perfeccionamiento de contenidos de carácter técnico dentro del nivel diversificado fortalecen los conocimientos prácticos de una cultura cada vez más especializada, validando los perfiles de aptitud y actitud que permitan aprovechar oportunidades laborales.

viernes, 16 de marzo de 2018

COMO INFLUYE LA ACTITUD DE LOS PAPÁS EN LAS CALIFICACIONES







Si bien el rendimiento escolar de los niños depende de muchos factores, como la familia, los profesores, la influencia de los compañeros de clase y el auto concepto del niño, entre otros, los padres son piezas fundamentales, pues son su ejemplo a seguir y las personas más importantes para cualquier niño. 
Lo que papá o mamá comenten sobre su hijo, así como el reconocimiento que hagan de su esfuerzo y logros son aspectos clave para que el niño tenga un buen rendimiento y obtenga grandes resultados. Sin duda, las expectativas de papá y mamá, y lo que le transmiten al hijo  en este sentido puede beneficiar o perjudicar de manera importante su rendimiento académico. 
De acuerdo con un estudio reciente, publicado en Journal of Personality and Social Psychology, los niños suelen tener un buen rendimiento académico cuando las expectativas que papá y mamá tienen sobre ellos son realistas, es decir, las basan en sus aptitudes y habilidades. El investigador Kou Murayama, encontró que el exceso de aspiración por parte de los padres puede ser contraproducente en el rendimiento escolar del niño.  
Pero ¡ojo!, esto no significa dejar de exigir un buen resultado, sino tener altas expectativas que sean alcanzables por ellos. Los investigadores encontraron que las altas aspiraciones aumentan los logros académicos de los niños, siempre y cuando no superen las expectativas reales. Si los papás no buscamos que nuestros hijos se superen ellos nunca se darán cuenta de lo que son capaces de hacer y lograr por sí mismos, sin embargo, tampoco se trata de frustrar a nuestros hijos para que lleguen al resultado a como dé lugar. 
Este hallazgo favorece a las escuelas, en el sentido de que sería buena idea incorporar los pensamientos y expectativas de los papás hacia los hijos, pues es definitivamente uno de los factores más importantes en el rendimiento escolar de nuestros niños.
Es importante señalar que en la actualidad existen importantes tendencias que confirman que los estudiantes que obtienen una nota razonablemente inferior, tienen iguales accesos o privilegios académicos que aquellos que destacan de manera más significativa.
Los buenos promedios no siempre están relacionados con un desempeño exitoso en los ámbitos  personal, académico, familiar o profesional, es por esto que a muchos que no les va bien en los estudios, buscan alternativas donde trabajan su potencial; según estudios, terminan teniendo más éxitos que los mejores estudiantes. Esto es porque: No siempre las buenas calificaciones garantizan al 100 % un buen trabajo, memorizar las cosas no es lo mismo que entenderlas, el éxito no solo se trata de estudiar, ser exitoso no es cuestión de conocimiento sino de actitud,  una calificación numérica no siempre refleja felicidad.
Muchos jóvenes y niños con capacidades diferenciadas muestras perfiles de habilidades y talentos, mostrando pasión por determinado trabajo; ello es indicativo claro de una modalidad de inteligencia variada, que les permitirá alcanzar una posición destacada en una rama laboral o artística.
Podemos concluir que si su hijo se siente feliz de ser como es, pero con una felicidad que no pasa por el consumismo sino por aquello que le hace verdaderamente bien, si tiene amigos, sabe preguntarse y preguntar, si sabe darse respuestas, comparte, sabe volver a su interioridad por unos minutos... pues entonces vamos por buen camino. Está encontrando atajos para ser la mejor versión de sí mismo.


viernes, 26 de enero de 2018

LA EDUCACIÓN AHORA







Vivimos una época de rápidos cambios, donde los modelos de transferencia de conocimientos sufren constantes procesos de reingeniería que se adaptan a las demandas de las crecientes industrias y comercios globalizados. La premisa fundamental es entender que la educación es el motor de desarrollo de la sociedad; es génesis de un saber que forja la personalidad y el carácter de los individuos.

Muchas de las metodologías que se aplican en los niveles escolares fueron diseñadas en función de necesidades del siglo pasado; y atendiendo a los intereses heredados de los procesos de industrialización. Sin embargo los crecientes cambios paradigmáticos generados del empleo masivo de recursos tecnológicos replantea la necesidad de establecer un giro de 180 grados sobre la visión y misión del modelo educacional que rige a las escuelas, institutos y colegios.

Existe una notable consistencia en el hecho de aceptar las habilidades y aptitudes que denotan las nuevas generaciones y que están marcadas por las prácticas en los centros laborales, justificando la dependencia de los productos egresados del nivel diversificado.

Padres y maestros, inmigrantes digitales debemos acomodarnos a un colectivo de educandos, que son nativos de esta aldea global, medida por la tecnología y caracterizada por la inmediatez de los hechos y las noticias.

La gestión de los talentos para el estudio permite establecer un viaje transicional desde la información hasta el conocimiento, valiéndose de las herramientas de informática y centrándose en el protagonismo del estudiante dentro del proceso.

Liderazgo, valores, aprendizaje colaborativo, enseñanza de una de una segunda lengua deben incorporarse a los perfiles de egreso de cada nivel. Aunado a lo anterior, cada vez más las instituciones educativas transitan hacia el empleo de plataformas on line, en donde los tutores pueden tener acceso para enterarse e involucrarse de la construcción del aprendizaje por parte de los estudiantes.

Por otra parte como olvidar aspectos formativos como la habitualidad del compromiso con las actividades, en este sentido es fundamental, desde la infancia inducir al establecimiento de horarios de estudio, que maduren con el tiempo hacia costumbres personalizadas, huellas que conducirán hacia el éxito. 

Es imposible dejar de mencionar las tendencias educativas de cursos sincrónicos desde la web denominados MOOC, en donde el participante puede incorporarse en cualquier momento y recibir al término del mismo una acreditación que certifica los conocimientos y habilidades adquiridas al término de su participación. Consecuentemente también se transita por nuevas formas de prestación de servicio más independiente, liberada de lazos contractuales y patronales, es decirlos freelancer; profesionales en áreas tecnológicas que desarrollan trabajos a distancia sin limitaciones de horarios.
Como podemos ver la educación discurre por una etapa transicional histórica caracterizada por la mutación y la adaptabilidad de los elementos que la integran, atendiendo a los intereses de la industria, banca, comercio y servicios.